Las personas que verás en este blog tienen algo en común. Intuían que los nervios, el miedo escénico o rendir bajo presión no se resuelven con frases motivadoras ni estudiando más horas.
Incluso algunos no tenían claro del todo si ellos podrían superar su situación, o si “simplemente eran así".
Su mérito no fue ser superhéroes mentales, sino dar el paso. Decidieron dejar de luchar contra los nervios y empezar a sentirse libres en el escenario.
Aquí cuentan lo que han conseguido.
Léelos como una prueba de que es posible. Y si al terminar sientes esa voz interna que dice “yo también quiero eso”, quizá ha llegado el momento de dar el siguiente paso.